De casa restaurada a posada boutique, sin perder nunca el trato cercano.
Posada del Sol abrió sus puertas hace más de una década, cuando una antigua casa de campo se transformó en un pequeño hotel de ocho habitaciones. La idea siempre fue la misma: conservar la calidez de una casa familiar, con muros de arcilla, techos altos y patios llenos de plantas. *dato ilustrativo
Hoy seguimos siendo un negocio familiar, con un equipo pequeño que conoce a cada huésped por su nombre desde el primer café de la mañana.

Pocas habitaciones, mucha atención. Nos gusta recordar tu nombre y tus preferencias.
Arcilla, madera y piedra local en cada rincón, cuidando el detalle artesanal.
Diseñamos cada espacio para que el tiempo se sienta más lento de lo habitual.
Un grupo pequeño que conoce cada rincón de la propiedad y a la mayoría de nuestros huéspedes habituales.
La mejor forma de entender Posada del Sol es viviéndola. Te esperamos.
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